Conseguir comida para una manada en crecimiento es una constante ocupación, los pequeños lobeznos son muy demandantes cuando sus estómagos están vacíos, complicando las cosas, últimamente hay brotes de fuego por toda la montaña, muchos animales del bosque mueren entre las llamas y el humo que envenena el aire que respiramos. Todos los incendios vienen de la mano del hombre, unos por descuido, otros con intención de despejar el monte y apoderarse de esas tierras.
Los graves problemas de contaminación ambiental están fuertemente relacionados con la manera en que las personas producen sus alimentos, las actividades primarias tal como se desarrollan en la actualidad están deteriorando rápidamente los recursos naturales con que contamos todas las especies en este planeta.
Grandes extensiones de selvas, bosques y pastizales son invadidos cada día, desplazando vegetación y fauna silvestres, para establecer plantaciones y hatos de ganado que satisfagan las necesidades alimentarias de una población humana en constante crecimiento, poderosas empresas trasnacionales han hecho de la comida un lucrativo negocio a costa de la salud de personas y ecosistemas.
La agricultura comercial basada en agroquímicos produce alimentos tóxicos, envenena el agua, degrada la tierra y libera carbono a la atmósfera; además, promueve la concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas familias, mantiene a los pequeños agricultores permanentemente endeudados y prácticamente como empleados de las grandes empresas que les venden semillas, fertilizantes, pesticidas y aquellas que compran sus cosechas.
La ganadería a gran escala origina alimentos ricos en toxinas, consume mucha agua, erosiona el suelo y libera metano a la atmósfera, también consume gran parte de la producción agrícola que podría destinarse al consumo humano, razón por la cual muchos defienden una alimentación basada únicamente en vegetales.
Es un hecho que la producción alimentaria debe seguir creciendo para solventar la demanda de una población que en algunas regiones sufre hambre, pero también es cierto que el actual sistema productivo es un fracaso y se tienen que abordar a gran escala otras formas que marginalmente están funcionando con excelentes resultados.
Técnicas como la permacultura, agricultura natural o regenerativa, manejo holístico, pastoreo planificado producen alimentos variados y saludables, regeneran el suelo, usan el agua eficientemente, atrapan carbono y metano creando ciclos virtuosos de nutrientes que restauran el equilibrio en los ecosistemas mientras dan de comer a la población.
Apostar por una producción responsable de alimentos es una cuestión de salud global y una posición revolucionaria, hazte cargo de producir aunque sea una parte de tu propia comida.